Alina ha regresado al pequeño pueblo donde creció después de muchos años de ausencia. El motivo inmediato es participar en un homenaje, pero bajo ese regreso aparentemente circunstancial se esconden otros viajes más difíciles. Allí permanecen la casa familiar, su hermana Amelia, una historia que nunca consiguió cerrar y el nombre de Henry, cuya presencia continúa atravesando su pasado y su presente. A medida que Alina vuelve a recorrer aquellos lugares, la geografía real comienza a confundirse con otra mucho más íntima: la de la memoria, la culpa, el deseo y aquello que durante años prefirió dejar atrás.