En «Al borde del agua» se levanta una casa aparentemente ordenada. Una casa donde la vida cotidiana transcurre sin sobresaltos. Pero, como el polvo que se acumula bajo las alfombras, hay historias que han sido cuidadosamente ocultadas.
Esa normalidad doméstica comienza a resquebrajarse poco a poco. Lo que parecía insignificante empieza a pesar. Y como el agua que se filtra sin hacer ruido, lo no dicho comienza a emerger, a desbordar los límites de la casa y de quienes la habitan.